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Diferencias entre pulmonía y neumonía

Diferencias entre Pulmonía y Neumonía

Aunque la mayoría de la población relaciona la pulmonía y neumonía con enfermedades pulmonares, muchos en realidad no saben si existe alguna diferencia entre ellas, ¿estarías en capacidad de explicarlo?

En este tiempo en el que la pandemia de Covid-19 ha estado tan ligada a la neumonía y en la que hemos conocido los test de antígenos, suscitan mucha curiosidad estos temas de salud relacionados con pulmonías y neumonía. De modo que, ha llegado el momento para que aclares este punto leyendo este artículo.

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Diferencias entre pulmonía y neumonía

Se ha hecho referencia en este post a la neumonía y no a la pulmonía. Por lo que, aún subsiste la duda sobre sus diferencias.

Pues bien, la respuesta es simple: la neumonía y la pulmonía son la misma enfermedad. Las personas por mucho tiempo solían referirse a esta afección respiratoria como pulmonía, pero este término ha caído en desuso, mientras que, los médicos han acuñado el nombre neumonía, que tiene mayor aceptación en la actualidad.

De todas formas, tú decides como llamarla, pues alude a la misma patología. Se trata de un mal que, si se atiende a tiempo y de manera apropiada se puede superar, pero que puede ser potencialmente mortal si factores como la edad la causa y un tratamiento erróneo se combinan.

¿Existe diferencia entre pulmonía y neumonía?

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La neumonía y la pulmonía son la misma enfermedad. Las personas por mucho tiempo solían referirse a esta afección respiratoria como pulmonía, pero este término ha caído en desuso, mientras que, los médicos han acuñado el nombre neumonía, que tiene mayor aceptación en la actualidad.

Por lo tanto, cuando se hace referencia a la neumonía se está aludiendo a la pulmonía. Se trata de un mal que si se atiende a tiempo y de manera apropiada se puede superar, pero que puede ser potencialmente mortal si factores como la edad, la causa y un tratamiento erróneo se combinan.

¿Qué es la neumonía?

Según opina el doctor Josep Gil, médico de familia y jefe del Equipo de Atención Primaria de Blanes en Girona, la neumonía es una enfermedad del sistema respiratorio que “afecta e inflama los pulmones o parte de los pulmones, como son los alvéolos”.

A consecuencia de esta afección, los alvéolos pulmonares se llenen de líquido o de pus. La gravedad que revista vendrá dada por factores como la causa que la originó, el estado de salud del paciente y su edad.

Para formarse una idea de la alta incidencia y lo peligroso de este mal, basta con remitirse a los datos que revela el Instituto Nacional de Estadística, que indican que anualmente una media de 10.000 pierde la vida en España a manos de esta temible afección respiratoria.

¿Qué causa la neumonía?

Los especialistas en neumología comentan que lo usual es que la neumonía se presente en niños menores de 5 años o en adultos mayores de 65 años. Sin embargo, las personas con problemas respiratorios crónicos son más propensos a contraerla, también los que padecen de diabetes o de enfermedades renales.

Ahora que la enfermedad ocasionada por el virus SARS-Cov-2 ha irrumpido con tanta fuerza en el mundo, se ha hecho público como en las etapas más graves, el Covid-19 puede provocar neumonía y hacer que los afectados requieran de la administración de oxígeno o la ventilación mecánica.

Sobre las causas que la origina, se podría decir que se desarrollan cuando infecciones bacterianas, virales o fúngicas invaden el tejido pulmonar, a través de la nariz, faringe o por vía sanguínea.

En este sentido, las bacterias representan la causa más frecuente de neumonía y, en particular, la bacteria conocida como neumococo. Por otra parte, los virus de la gripe, tosferina, sarampión o varicela pueden ocasionarla.

Por último, la neumonóloga Eva de Santiago, del Hospital Universitario del Henares, señala que el tabaco daña las defensas respiratorias e incrementa por cuatro el riesgo de padecer una neumonía.

Síntomas de la neumonía:

Los síntomas pueden variar en función de la bacteria o virus que lo origine y pueden ser moderados o graves. De ahí que, se habla al menos de dos grupos de neumonías, la típica y la atípica.

La mayoría de las veces se presentan características de ambos grupos, siendo los signos más evidentes los siguientes:

  • Tos con expectoración purulenta y a veces con sangre.
  • Dolor torácico.
  • Fiebre con escalofríos.
  • Dolor de cabeza.
  • Pérdida de apetito y fatiga.
  • Dolores musculares.
  • Sudoración.

Tratamiento para la Neumonía

El tratamiento para atender la neumonía abarca tanto la curación de la infección como la atención preventiva de posibles complicaciones respiratorias.

Las decisiones relativas al régimen médico adecuado para tratar la neumonía se determinan de acuerdo con el riesgo que presente el paciente y la gravedad de sus síntomas, así se establece si requerirá de un tratamiento ambulatorio, o si necesita hospitalización.

Por lo general, se recetan antibióticos, por ser sustancias químicas producidas por bacterias y hongos, capaces de inhibir su desarrollo o eliminarlas.

Los de uso más frecuencia para atender la neumonía son:

  • Penicilinas y antibióticos betalactámicos, tales como la amoxicilina.
  • Las quinolonas, agentes quimioterapéuticos sintéticos, como el levofloxacino o el moxifloxacino.
  • Los antibióticos macrólidos como, por ejemplo, la azitromicina y la claritromicina.

En esta misma línea, cuando hay sospechas de neumonías virales o gripes causadas por virus que tienen el potencial de causarla, se recomienda el uso de antivirales como:

  • Oseltamivir.
  • Zanamivir.

Además, para aliviar los síntomas de acumulación de secreciones y malestares generales en el cuerpo, suele emplearse:

  • Corticoides como la Prednisona.
  • Descongestionantes como el mucolítico Ambroxol Cinfa.
  • Analgésicos, como la dipirona o paracetamol, en presentaciones como el Resfriol, que calma la secreción nasal, dolor de cabeza y fiebre.

Finalmente, para algunos casos de neumonía fúngica, se sugiere el empleo de antimicóticos. Ahora bien, si se presentan signos muy graves o existe riesgo de complicaciones, quizás lo más conveniente sea la hospitalización para recibir tratamientos adicionales.

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Licenciado en farmacia por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Toledo y la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha: Nº de colegiado: 1793. Diplomado en nutrición humana y dieta. Técnico en Ortopedia. Especialista en nutrición deportiva.

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