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Hernia inguinal: qué es, síntomas, diagnóstico y tratamiento

El padecimiento de hernias suele ser más habitual en hombres que en mujeres, aunque es posible que estas últimas lleguen a presentarlas. Entre los distintos tipos, la hernia inguinal es la más común padecida entre la población.

Por ello, es apropiado profundizar más sobre qué la causa, cuáles son los síntomas y el tratamiento que se debe llevar a fin de eliminarlas.

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¿Qué es una hernia inguinal?

Una hernia inguinal se produce cuando una sección de los intestinos se expone fuera de su zona de contención natural a través de una fisura en la pared muscular del abdomen llamada “Epiplón”. Como resultado se origina visiblemente un bulto que puede llegar a ser muy doloroso al realizar algún tipo de fuerza.

Como su nombre lo indica, una hernia inguinal tendrá salida cercana entre la ingle y el muslo. Por tal motivo, en el caso de los hombres la protuberancia se desliza hacia un lado del escroto (Incarceración). En las mujeres se hace evidente pudiendo llegar hasta los labios de la vagina.

Causas de la hernia inguinal

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La causa más común al padecer de hernia inguinal es por defectos congénitos. Al momento de la formación del feto, puede ocurrir inconsistencia en el cierre del conducto inguinal al escroto (labios vaginales en caso de las mujeres) lo que hace propicia las hernias de una sección de los intestinos. Al nacer el bebé puede presentar los síntomas y es necesario que un médico atienda este padecimiento

Otra razón puede ser un defecto adquirido por parte de antecesores que sean proclives a este tipo de padecimientos. La hernia puede aparecer en cualquier momento de la vida del niño, pero es más común su aparición en los primeros meses de vida

Realizar trabajos que requieran el uso de fuerza extrema es otro detonante que puede producir las hernias inguinales. Estos esfuerzos pueden debilitar seriamente los tejidos de la pared muscular inguinal ocurriendo una fisura donde podrá formarse la hernia.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de padecer hernia inguinal?

Las personas más proclives para padecer de hernia inguinal son:

  • Hombres
  • Estar embarazada
  • Ser caucásico
  • Padecer de tos crónica
  • Sufrir de estreñimientos
  • Ser prematuro al nacer y con poco peso
  • Tener una edad por encima de los 40 años
  • Poseer un historial médico de hernias atendidas en el pasado
  • Padecimientos de hernias en nuestra familia

¿Cuáles son los síntomas de una hernia inguinal?

El síntoma más evidente de una hernia inguinal es la presencia de una protuberancia en la zona inguinal. Este bulto puede resultar indoloro en algunos casos, pero en otras situaciones puede pasar de una molestia ocasional a dolores intensos. En este último caso es imperante la atención médica inmediata.

Otros síntomas asociados al padecimiento de hernia inguinal son: ardor y dolor en la zona abultada, incomodidad al levantar objetos, al sentarse, inclinarse o toser. En algunos casos se presenta debilidad o incluso pesadez en la zona inguinal

Síntomas de hernia que requieren atención médica inmediata

Al no atenderse a tiempo una hernia inguinal tiende a crecer y a su vez conlleva la aparición de otros síntomas como:

  • Nauseas
  • Vómitos
  • Cuadro febril
  • Dolor agudo y repentino
  • La protuberancia se enrojece o se torna oscura
  • Dificultad para eliminar gases
  • Dificultad para evacuar

Cabe destacar que la aparición de estos últimos síntomas es grave, siendo evidencia de estrangulación o inhibición del sistema circulatorio y puede ser mortal si no es atendida a tiempo.

Diagnóstico de la hernia inguinal

Una hernia inguinal puede ser diagnosticada por un profesional de la salud a través de ecografías para comprobar la presencia de pequeñas protuberancias salientes de los tejidos del abdomen o la ingle.

Sin embargo, las de mayor tamaño son evidentes a simple vista y con un sencillo chequeo visual con el paciente en posición vertical (de pie). El paciente al toser, se detecta el aumento momentáneo de la protuberancia o comprobándolo por medio del tacto.

Tratamiento de la hernia inguinal

Es muy importante destacar que las hernias no se curan por sí solas. Esto significa que no existe medicamento alguno que pueda curarlo. Siempre se requerirá de una intervención quirúrgica para restablecer la pared muscular abdominal devolviendo la sección intestinal a su posición de origen.

Algunos pacientes que poseen hernias inguinales de diminuto tamaño y no presentan molestias deciden no recibir asistencia sanitaria o al menos postergarlas. En su lugar deciden usar fajas o bragueros para subsanar los síntomas. Recomendamos ampliamente que antes de optar por esta alternativa consulte con su médico para constatar los riesgos vs. beneficios que le puede otorgar esta prenda.

En caso de los niños, nunca se debe ignorar los síntomas que apunten a una hernia inguinal. El médico es que el mejor guiará en estos casos para determinar cuándo se debe realizar la intervención quirúrgica.

Existen dos tipos de intervención quirúrgica para atender las hernias inguinales: Por incisión abierta o por laparoscopia. Esta última es menos invasiva y su periodo de recuperación es menor. El uso de parches o mallas para restaurar y fortalecer el Epiplón disminuye las posibilidades de volver a realizar a futuro una nueva intervención por causa de una nueva hernia.

Prevención de la hernia inguinal

Cuando la causa de la hernia inguinal es por defectos congénitos, es imposible de prevenir. Fuera de este contexto, se puede establecer ciertas costumbres que prevengan el padecimiento de una hernia inguinal:

  • Procurar mantener un peso corporal saludable. Evita la obesidad y establece un plan de ejercicios que puedan fortalecer tus músculos abdominales.
  • No fumar. El fumar afecta indirectamente el padecimiento de hernias inguinales. La tos crónica ejerce una fuerte presión sobre el abdomen provocando la hernia.
  • Procurar una alimentación sana y balanceada. Ingerir alimentos ricos en fibra regulan en tránsito intestinal contribuyendo a una evacuación sin esfuerzos.
  • Evita levantar peso es exceso. Siempre es mejor apoyarse flexionando las rodillas y si es posible hacer uso de un ayudante hidráulico o del apoyo de una segunda mano. Evita llevar tu cuerpo al límite.

Licenciado en farmacia por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Toledo y la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha: Nº de colegiado: 1793. Diplomado en nutrición humana y dieta. Técnico en Ortopedia. Especialista en nutrición deportiva.