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Probióticos

Probióticos: Qué son, para qué se usan y cómo tomarlos

Los microorganismos tienen la fama de villanos en la conciencia colectiva, por cuanto muchos de ellos son causantes de peligrosas enfermedades. Nada más lejos de la realidad, porque no todos son nocivos para la salud, tal es el caso de los probióticos.

Los últimos años de investigación científica han avalado sus propiedades beneficiosas, por eso, es muy frecuente que lo indiquen médicos y nutricionistas por todo el mundo.

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Cada vez se habla más de los probióticos, aunque muchos no entienden a cabalidad su relación con la curación de muchas afecciones. Será muy instructivo averiguar qué son, su utilidad y forma de empleo.

¿Qué son los probióticos?

La Organización Mundial de la Salud comenta que los probióticos son “microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un efecto beneficioso para la salud del sujeto que los recibe”.

Según algunos estudios, el consumo de probióticos durante el embarazo puede tener beneficios positivos para la madre, como la reducción del riesgo de eventos inflamatorios y de preeclampsia, así como la mejora del metabolismo de la glucosa.

Otra forma de concebirlos es esta: Los probióticos son alimentos o suplementos que poseen microorganismos vivos que ayudan a mantener o mejorar las bacterias buenas del cuerpo, por lo tanto, actúan como nutrientes para la microbiota humana.

Estas bacterias viven en el intestino y son responsables de la salud general del organismo, aportando beneficios como facilitar la digestión y la absorción de nutrientes, además de fortalecer el sistema inmunológico.

¿Cómo actúan los probióticos?

En función del género y de la cepa que se elija para el tratamiento de enfermedades, el mecanismo de actuación de cada uno será diferente. Ahora bien, a nivel general es el siguiente:

  • Capacidad de unirse a las mucosas. De esta manera compite con el patógeno.
  • Capacidad de producir compuestos antimicrobianos. Entre estos están los ácidos láctico, acético, propiónico y butírico, procedentes de la fermentación de los azúcares.
  • Capacidad de producir bacteriocinas. Estos péptidos funcionan como bactericidas, al tener la capacidad de provocar la ruptura de las bacterias patógenas.
  • Capacidad de inmunomodulación. Las cepas tienen un efecto sobre los distintos componentes tanto de la inmunidad innata, la adaptativa o adquirida.
  • Capacidad de producir agua oxigenada. Esto se observa sobre todo en los considerados probióticos vaginales.

Utilidad de los probióticos

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La farmacéutica Susana Gregorio Mazo, miembro del grupo de Nutrición y digestivo de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria, refiriéndose a los probióticos dice que “cada vez son más los estudios científicos que avalan sus propiedades beneficiosas para la salud”.

Entre los principales beneficios atribuibles a los probióticos se pueden señalar estos:

  • Combate enfermedades como cáncer, candidiasis, hemorroides e infección urinaria.
  • Previene y cura enfermedades intestinales como colitis, síndrome del intestino irritable, enfermedad de Crohn e inflamación intestinal.
  • Aumenta la absorción de nutrientes, como la vitamina B, el calcio y el hierro.
  • Regula el tránsito intestinal. Son efectivos para tratar el estreñimiento y la diarrea.
  • Mejoran la digestión y combaten la acidez.
  • Impiden la proliferación de bacterias malas en el intestino.
  • Existe una relación directa entre el equilibrio de la flora intestinal y la disminución de enfermedades como la depresión y la ansiedad.
  • Fortalece el sistema inmunológico, al fomentar la producción de macrófagos, células que cumplen labores defensivas del organismo.
  • Promueven la producción de inmunoglobulinas y aumentan el número de linfocitos activando la respuesta inmune.

Tipos de probióticos empleados en suplementos

La Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos señala al uso preferencial de lactobacilos y bifidobacterias, debido a que muchas de estas especies están aprobadas por la Agencia Europea de Salud Alimentaria. Por otro lado, son los organismos más empleados en las pruebas de aptitud probiótica y cuyas propiedades beneficiosas están más contrastadas.

Los probióticos se usan como suplementos en distintas presentaciones: cápsulas, líquidos o sobres en forma de Stick, los cuales deben ser diluidos en agua.

Algunos de los probióticos usados en complementos alimenticios junto a su finalidad se alistan a continuación:

  • Bifidobacterium animalis. Se emplean para fortalecer el sistema inmune, facilitar la digestión y combatir las bacterias transmitidas por la ingesta de comida contaminada.
  • Lactobacillus acidophilus. Quizás el tipo más importante de probióticos, pues ayuda en la absorción de varios nutrientes, facilita la digestión, además es útil para regular la función intestinal y prevenir infecciones urinarias.
  • Lactobacillus rhamnosus. Están presentes en el intestino y pueden ayudar a combatir con rapidez casos de diarrea. Por otra parte, se le ha empleado para tratar el acné, eccema y la candidiasis.
  • Lactobacillus fermentum. Ayudan a neutralizar productos y toxinas liberadas durante la digestión.
  • Bifidobacterium bifidum. Están presentes en el intestino delgado y grueso, contribuyen a la digestión de los productos lácteos.

¿Cómo tomar los probióticos?

La calidad de un complemento que contenga probióticos viene dada por la diversidad de estos, así como por el número de bacterias dentro de cada comprimido, debido a que esto propiciará el equilibrio y el desarrollo más rápido de una flora intestinal saludable.

Lo recomendable es que el suplemento tenga entre 2 a 10 billones de bacterias activas. Ahora bien, los especialistas en la salud son los más capacitados para indicar los productos y las dosis, en armonía con el problema que se desea tratar.

Los expertos comentan que es bueno probar el suplemento durante un mes, en caso de no haber mejoría en ese período, lo sensato sería probar con otro suplemento diferente.

Por otra parte, los probióticos deben ser ingeridos antes o después de una comida, de esta manera, los alimentos ayudan a las bacterias a sobrevivir al ácido gástrico y llegar al intestino, donde será más fácil que se multipliquen.

Finalmente, es importante acotar que además del consumo de probióticos en forma de suplementos o de alimentos ricos en estas bacterias, es preciso tener una alimentación sana rica en fibras, ya que las fibras son los principales alimentos para los probióticos.

Recomendaciones para el uso de probióticos

Es un hecho que el empleo de probióticos está cobrando auge tanto en la dieta diaria de muchos consumidores como en la práctica clínica.

Por supuesto, la dispensación de medicamentos que contengan probióticos requerirá una prescripción médica y/o el asesoramiento farmacéutico, así el paciente comprenderá mejor los efectos del preparado y se garantizará su correcta utilización y adhesión al tratamiento.

En ningún momento debe entenderse que el consumo de probióticos puede reemplazar a una dieta sana y equilibrada o un tratamiento farmacológico prescrito por el médico.

Por lo general, estos productos son seguros y su administración no suele generar efectos adversos. No obstante, individuos inmunodeprimidos o en tratamientos con inmunosupresores, pacientes con enfermedades autoinmunes, con diarreas sanguinolentas o convalecientes de cirugía cardíaca, deben evitar su consumo, a menos que los autorice un médico.

Ya sea que se consuman en alimentos como el yogur, kéfir o el chucrut; o en suplementos alimenticios, los probióticos están listos para ejercer su influencia positiva en el organismo, aportando equilibrio a la microbiota intestinal y con ella la sensación de bienestar que tanto se desea.

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Licenciado en Farmacia por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Toledo y la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha: nº 1793. Diplomado en nutrición humana y dietética. Técnico ortopédico. Especialista en nutrición deportiva.